CONVERSIÓN PASTORAL


Tema tratado en nuestra Asamblea Pastoral (8 al 10 de marzo 2012).

La conversión pastoral de nuestras comunidades exige que se pase de una pastoral de mera conservación a una pastoral decididamente misionera. Así será posible que “el único programa del Evangelio siga introduciéndose en la historia de cada comunidad eclesial”209 (NMI 12) con nuevo ardor misionero, haciendo que la Iglesia se manifieste como una madre que sale al encuentro, una casa acogedora, una escuela permanente de comunión misionera”.  Ap. 370

No es una conversión diferente de la personal, sino una conversión con un contenido diferente. Hace falta convertirnos a una pastoral que pone el Evangelio, la comunidad, Cristo y su Palabra, en el centro.

Esto exige cambios de corazón y de mente. Es una conversión que nos hace ver la necesidad que tiene el mundo y nosotros de la Palabra de Dios.

El documento de Aparecida plantea un ideal de Iglesia, no por capricho, ni para hacer un plan pastoral más, sino para que sea más significativa para las personas de hoy. Es un ideal de Iglesia comunidad, participativa. Parroquias con itinerarios de formación de la fe bien construidos, en los que la gente viva la experiencia de Cristo, se ore, se celebre, vaya madurando y conociendo la fe, “Espacios de la iniciación cristiana, de la educación y celebración de la fe, abiertas a la diversidad de carismas, servicios y ministerios, organizadas de modo comunitario y responsable”

La Palabra de Dios al centro de la vida de la Iglesia. Esto afecta al acento de nuestra pastoral en los grupos y comunidades. Recuperar la Palabra, la formación bíblica, la Lectivo Divina en los grupos. Si la Palabra no nos habla, si no la escuchamos en grupo, si no la compartimos, si no la actualizamos en nuestras reuniones pastorales, no cumplimos nuestra misión como Iglesia. Hemos dedicado mucho tiempo a la organización, al entretenimiento, a dinámicas y juegos, pero nos falta poner la Palabra al centro.

¿Qué significa que nuestras estructuras eclesiales se vuelvan misioneras? Significa que sean capaces de contagiar la alegría de la fe en Cristo. Que tengamos actividades de acogida de los alejados. Que haya formación de la fe. Que haya un ambiente, desde la secretaría parroquial en el que se anuncie el kerigma.

Significa tener laicos con ministerios misioneros: visita a las familias, oración familiar de forma permanente. Visitadores de enfermos, acogida a matrimonios con dificultades… Laicos con capacidad misionera. Hay que animar a que haya espíritu misionero en todos los niveles de la pastoral parroquial: misiones en las casas, en los centros educativos privados, de convenio, en los hospitales, postas sanitarias, centros infantiles. Misión en todo.