VIERNES SANTO

Adán viejo y nuevo

Quiero presentarles una imagen, un cuadro que se llama "Adán saluda Adán", eso quiere decir: Cristo, el Adán nuevo, saluda a Adán, al Hombre antiguo. Se ve a Adán totalmente envuelto en espinas, en un zarzal de espinas, símbolo de pecado y de dolor.

Adán no sabe liberarse con sus propias fuerzas, es imposible. Cristo, por amor, se mete totalmente en éste zarzal de espinas, sin cuidarse, para liberar a Adán, al hombre antiguo, a nosotros. Así Cristo se lastima, las espinas perforan sus manos, sus pies, las espinas maltratan su frente, todo su cuerpo es herido. Es una interpretación de la muerte de Jesucristo en la cruz, de su pasión.

No hay otro camino para Dios, para Jesucristo. El que quiere librar por amor al Adán antiguo, a la humanidad caída, tiene que entregarse radicalmente, tiene que meterse en las espinas de pecado y dolor y compartir las espinas, el dolor, todo el sufrimiento humano.

Jesucristo en la cruz es compasivo y solidario con todos nosotros que tenemos – todos – una herida secreta en nuestro corazón.
P. Roberto Hob

LLORAMOS EL CRISTO DE AQUEL VIERNES Y NO LLORAMOS EL CRISTO DE TODOS LOS DIAS…
LLORAMOS EL CRISTO QUE HIZO MILAGROS Y NO LLORAMOS EL CRISTO QUE NECESITA DE LOS MILAGROS…
LLORAMOS EL CRISTO DE YESO DE NUESTROS CRUCIFIJOS Y NO LLORAMOS EL CRISTO DE CARNE Y HUESO.
LLORAMOS EL CRISTO CLAVADO EN NUESTRAS PAREDES Y NO LLORAMOS EL CRISTO QUE CLAVAMOS DENTRO DE NOSOTROS.
LLORAMOS EL CRISTO DE LAS IMÁGENES BONITAS Y NO LLORAMOS LOS PEQUEÑOS CRISTOS ABORTADOS,
LLORAMOS SOBRE UNA PINTURA ARRUINADA DE CRISTO PERO NO LLORAMOS EL CRISTO DESFIGURADO EN NUESTRAS FAMILIAS.