MENSAJE FINAL DEL SÍNODO



Mensaje final al Pueblo de Dios.
XIII Asamblea General Ordinaria de los Obispos, dedicado al tema:
“La nueva evangelización para la transmisión de la fe” (26-10-2012)

Una nueva evangelización

Conducir a los hombres y las mujeres de nuestro tiempo hacia Jesús, al encuentro con Él, es una urgencia que aparece en todas las regiones, tanto las de antigua como las de reciente evangelización. En todos los lugares se siente la necesidad de reavivar una fe que corre el riesgo de apagarse en contextos culturales que obstaculizan su enraizamiento personal, su presencia social, la claridad de sus contenidos y sus frutos coherentes. No se trata de comenzar todo de nuevo, sino – con el ánimo apostólico de Pablo, el cual afirma: “¡Ay de mí si no anuncio el Evangelio!” (1 Cor 9,16) – de insertarse en el largo camino de proclamación del Evangelio que, desde los primeros siglos de la era cristiana hasta el presente, ha recorrido la historia y ha edificado comunidades de creyentes por toda la tierra. Por pequeñas o grandes que sean, éstas son el fruto de la entrega de tantos misioneros y de no pocos mártires, de generaciones de testigos de Jesús, de los cuales guardamos una memoria agradecida.

Los cambios sociales, culturales, económicos, políticos y religiosos nos llaman, sin embargo, a algo nuevo: a vivir de un modo renovado nuestra experiencia comunitaria de fe y el anuncio, mediante una evangelización “nueva en su ardor, en sus métodos, en sus expresiones” (Juan Pablo II, Discurso a la XIX Asamblea del CELAM, Port-au-Prince 9 de marzo de 1983, n. 3) como dijo Juan Pablo II. Una evangelización dirigida, como nos ha recordado Benedicto XVI, “principalmente a las personas que, habiendo recibido el bautismo, se han alejado de la Iglesia viven sin referencia alguna a la vida cristiana [...], para favorecer en estas personas un nuevo encuentro con el Señor, el único que llena de significado profundo y de paz nuestra existencia; para favorecer el redescubrimiento de la fe, fuente de gracia que lleva consigo alegría y esperanza para la vida personal, familiar y social”. (Benedicto XVI, Homilía en la celebración eucarística para la solemne inauguración de la XIII Asamblea general ordinaria del Sínodo de los Obispos, Roma, 7 de octubre de 2012).



Queremos que este mes reflexionemos una pequeña parte del Mensaje final del sínodo “Una nueva Evangelización”. Pablo VI, ha sigo un arquitecto para esta gran misión; “La evangelización pierde mucha fuerza y eficacia si no cuenta con la gente real a quien se dirige. Si no emplea su lenguaje, sus signos y símbolos, si no responde a las preguntas que hace el propio pueblo, y si no produce impacto alguno en su vida concreta” (Evangelii Nuntiandi).

En esta luz, la nueva evangelización nos suscita una serie de preguntas.
1.- De un modo intimo y personal ¿Estamos viviendo una vida de conversión?
2.- ¿De qué manera estamos conduciendo a los hombres y mujeres, hacia el encuentro con Jesús?
3.-  Si trabajamos por los pobres ¿Trabajamos con ellos?

+Antonio Bonifacio Reimann, OFM